Vitamina E


En este artículo hablaremos sobre la vitamina E. Conoce cuáles son sus propiedades, en que te beneficia su consumo y en qué alimentos la puedes encontrar.

La vitamina E también conocida y llamada como Alfa-Tocoferol.

Es una vitamina liposoluble, es decir soluble en grasa y se almacena en tejidos adiposos. El organismo la va utilizando cuando es necesario.

Propiedades de la vitamina E

Forma parte del grupo de vitaminas antioxidantes por excelencia, junto con la vitamina A y la C.

Protege al cuerpo de los radicales libres que son sustancias dañinas que se van depositando y acumulando en nuestro organismo, responsables del envejecimiento celular prematuro.

Demasiado de estrés, tabaco, alcohol, comida basura, poco descanso… genera un exceso de radicales libres. La vitamina E ayuda a nivel de la membrana celular actuando como una especie de protector y guardaespaldas.

Otras de sus propiedades son la intervención en la formación de glóbulos rojos.

Ayuda también al buen funcionamiento del sistema inmunológico luchando contra bacterias y virus. Es imprescindible para un buen estado muscular así como del sistema nervioso.

También tiene un papel importante en la fertilidad.

Beneficios

  • En el aspecto de tu piel: La piel está continuamente expuesta a factores que la dañan como el sol, el frío, humos, contaminación… lo que se manifiesta con aparición de arrugas o manchas en la piel. La vitamina E ayuda a la regeneración del tejido de la capa más externa de la piel, la epidermis.
  • Cerebro y nervios: interviene en el normal y buen estado de los nervios así como del correcto funcionamiento cerebral.
  • A nivel hormonal: ayuda con el equilibrio del sistema endocrino, mejorando y regulando el síndrome menstrual. Estudios demuestran una relación de niveles correctos de vitamina E con la fertilidad y embarazo, manteniendo el sistema reproductivo en un estado óptimo.
  • Para las defensas: unos niveles adecuados ayuda al buen funcionamiento de los linfocitos.
  • En tu corazón: mantiene arterias, venas y corazón en buen estado. Ayuda a disminuir niveles de colesterol malo en la sangre.
  • Cabello: estimula el crecimiento de un cabello más fuerte y sano.
  • También te beneficiarás de un buen estado de tu sistema digestivo así como una buena visión. Algunos estudios la relacionan con prevención frente a las cataratas.

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Fuentes de Vitamina E

Esta vitamina está presente tanto en alimentos de origen animal como en alimentos de origen vegetal.

Son más ricos en vitamina E los de origen vegetal. Los de animal son más bajos.

Entre ellos destacamos:

  • Aceites vegetales: como de oliva, soja o de girasol. Eso sí, de primera presión en frío. Importante que tengas en cuenta este dato. Los aceites vegetales refinados ya no son una fuente rica de esta vitamina, por eso es que se enrancian con más rapidez y facilidad. El aceite vegetal de germen de trigo es el alimento más rico en esta vitamina.
  • Frutos secos: principalmente las almendras y las nueces.
  • Cereales integrales: avena, cebada, germen de trigo.
  • Semillas: de chía o las pipas de girasol.
  • Legumbres: la soja, cacahuetes, garbanzos.
  • Frutas: aguacate, papaya, mango.
  • Verduras de hoja verde: espinacas, col kale o rizada, acelgas.

Y de origen animal encontramos en:

  • Hígado.
  • Leche y mantequillas.
  • Pescados azules: trucha, pez espada, arenque.

Cantidad diaria recomendada de Vitamina E

La cantidad diaria recomendada varía según el sexo, peso y edad, pero orientativamente los valores recomendados son:

  • bebés de 0 a 6 meses 4 mg/día. y 5 mg/día entre 7 a 12 meses
  • niños hasta 3 años: 6 mg/día
  • niños hasta 8 años: 7 mg/día
  • niños hasta 13 años: 11 mg/día
  • a partir de 14 años: 15 mg/día
  • mujeres en período de lactancia: 19 mg/día

Las mujeres embarazadas, lactantes, los niños menores de 2 años, prematuros y las personas mayores son quienes más necesitan los beneficios de la vitamina E.

¿Qué produce su déficit?

Es poco frecuente pero puede ser más común en personas con algún problema de salud referente a mala absorción de grasas.

Algunos de los síntomas por déficit o carencia pueden ser:

  • Debilidad muscular
  • Infertilidad
  • Inapetencia sexual
  • Fatiga
  • Anemia
  • Cansancio
  • Problemas hepáticos o cardiacos

Normalmente es difícil tener una deficiencia de ésta vitamina, ya que por regla general suplimos las necesidades a través de la dieta.


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