Remedios caseros para la neumonía


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Seguro que esta enfermedad no te resulta ajena y conoces a algún amigo o familiar cercano que la ha padecido.

Normalmente es más habitual entre la población que posee un sistema inmunológico vulnerable, como son los ancianos o los niños.

Anualmente tiene una incidencia media de en un 5%-11% de la población y es más habitual en invierno. Pero, ¿en qué consiste esta afectación?

¿Qué es la neumonía?

La neumonía, también conocida como pulmonía, es un tipo de infección  aguda que provoca la inflamación de los pulmones.

Puede estar causada por diferentes tipos de microorganismos como bacterias, virus u hongos, aunque la bacteria más frecuente en toda pulmonía es el neumococos.

Los pulmones están formados por los alveolos, unos pequeños ‘sacos’ que, en el caso de las personas sanas, se llenan de aire al respirar. En cambio, los alveolos de las personas con neumonía están llenos de pus y líquido, lo cual provoca dolor a la hora de respirar y limita la absorción del oxígeno.

Tipos de neumonía

Según el lugar y el momento en que se ha contraído, las neumonías se clasifican en dos tipos:

  • Neumonía adquirida fuera del ambiente hospitalario. El paciente es atacado es su día a día normal, por los posibles microorganismos, bacterias y virus, que la provocan.
  • Neumonía hospitalaria. Es cuando se adquiere dentro del ambiente hospitalario, durante o después de una estancia en un centro de atención médica. Este caso tiende a ser mucho más grave que el anterior,  pues los mecanismos de defensa del paciente suelen estar más debilitados a la vez que los microorganismos causantes suelen ser más resistentes a los antibióticos. En este grupo se incluye la neumonía asociada a la ventilación mecánica.

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¿Cuáles son los síntomas de una neumonía?

Estos son variables según el tipo de neumonía del que estemos hablando. Se distinguen dos tipos:

  • Neumonía típica: Sentimos mucho cansancio y un dolor opresivo en el pecho que nos dificulta la respiración. Tenemos una fuerte tos acompañada, en la mayoría de casos, por la expulsión de mucosidad. Aparecen unas décimas de fiebre y escalofríos. En este caso los síntomas aparecen de pronto o en un intervalo de 2 o 3 días.
  • Neumonía atípica: Aquí los síntomas suelen ser más complejos, por lo que se pueden confundir con otras enfermedades. Tenemos dolor de articulaciones, de cabeza, malestar general, fiebre y en el caso de la tos, aquí no suele ir acompañada de expectoración. El dolor torácico es más débil y también aparece un cansancio inusual.

Como hemos visto, se trata de unos síntomas fácilmente reconocibles y característicos. Si van acompañados de sentimiento de ahogo, fiebre muy alta o pulsaciones rápidas, entonces estaremos en un caso de mayor gravedad. Ante cualquier duda, siempre hay que acudir al médico y ser analizado por un especialista.

Tratamientos naturales

Lo primero es acudir al médico y seguir sus indicaciones pues, aunque generalmente se resuelve sin problema, recordamos que es una enfermedad bastante contagiosa. A la par de las indicaciones del especialista, existen una serie de tratamientos naturales que nos pueden ayudar a combatirla.

Preparado con ajo y cebolla

Sí, puede no tener un sabor muy agradable pero de todos es sabido que el ajo es el mejor antibiótico natural que existe. Éste combinado con la fuerza expectorante de la cebolla, nos da de resultado un remedio natural al alcance de todos.

Pica dos ajos y unos 50 gramos de cebolla. Todo bien mezclado, viértelo en un vaso con una cucharadita de miel. Le añades agua y ¡listo para beber! A primera hora de la mañana, vas a notar enseguida sus efectos desinflamantes.

Vahos

El vapor caliente de un baño, además de abrir las vías respiratorias, nos permite eliminar el bloqueo de los alveolos y con ello, la mucosidad.

Lo puedes hacer en la bañera o en un cazo, acercando tu cara (no mucho y con cuidado) mientras te cubres con un trapo o toalla para que no se evapore.

Pones el agua bien caliente, añades una taza de sal gorda y dos vasos de agua oxigenada. También puedes añadir algo de menta o unas gotas de aceite esencial de árbol de té. Respira con normalidad durante unos 15-20 minutos este vapor. Enseguida sentirás cómo se abren tus vías respiratorias.

Jengibre

Esta planta tiene un gran poder para desinflamar, subir las defensas y mejorar, todo lo relacionado con un sistema inmunológico bajo en defensas. Si te preparas una o dos infusiones al día, tus pulmones te lo agradecerán.

Lectura recomendada: Propiedades y Benficios del Jengibre

Zanahoria

Este vegetal es muy rico en vitamina A,  calcio, hierro, magnesio, potasio, fósforo y  vitaminas del complejo B, además de poseer una gran cantidad de antioxidantes para reparar el tejido dañado. Puedes hacer un licuado con dos zanahorias y un vaso de agua ¡Sencillo!


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