Frecuencia Cardíaca


Dentro de la física, una frecuencia es una sucesión de acciones constantes o cíclicas repetidas en un determinado tiempo.

En el sistema circulatorio, el corazón es el órgano principal, situado en el interior del tórax. Se encarga de bombear la sangre, con nutrientes y oxígeno, para proveer todo el cuerpo.

La sangre se distribuye mediante sus latidos a través de todas las arterias y venas, para obtener un correcto funcionamiento del organismo; durante este proceso el corazón necesita un consumo de energía. Ello depende de la cantidad de sangre que necesite el cuerpo durante una determinada actividad y la frecuencia que requiera en ese momento.

Existen varios parámetros para medir los latidos del corazón, como la presión arterial y la frecuencia cardíaca.

 

¿Qué es la frecuencia cardíaca?

La frecuencia cardíaca es la frecuencia con la que el corazón late, realiza pulsaciones o contracciones, en un determinado tiempo. Esta frecuencia se mide por los impulsos generados en un minuto.

Estas contracciones se pueden medir en reposo o tras haber hecho una actividad, y se expresa en pulsaciones por minuto.

En reposo, se miden cuando el cuerpo está relajado.

Durante el ejercicio físico, esta frecuencia aumenta porque el corazón tiene que suministrar al resto del organismo de más oxígeno y conlleva un consumo de energía mayor.

Esto también ocurre cuando el cuerpo recibe una alta dosis de adrenalina, por ejemplo cuando nos asustamos o nos sorprendemos. En ese caso la frecuencia cardíaca aumenta en respuesta de la adrenalina, obligando al corazón a proporcionar más oxígeno.

Es importante tener en cuenta que todas las mediciones se realizan en situaciones en las que la salud no está comprometida.

El ritmo cardíaco se puede medir simplemente palpando algunos puntos del cuerpo donde más se aprecian las venas más superficiales. Habitualmente se evalúan en el cuello bajo la mandíbula, a cada lado de la tráquea, o la muñeca.

En este tipo de mediciones, influyen varios factores como el estado físico de la persona, la genética, estado psicológico, el sexo, la edad, hábitos alimenticios, medicamentos, cambios hormonales, temperatura y las condiciones ambientales.

Un bebé tiene una frecuencia cardíaca elevada porque su actividad es muy intensa. A partir del primer mes, va disminuyendo hasta llegar a la edad adulta, manteniéndose estable.

 

Frecuencia cardíaca normal

pulsaciones normales del cuerpo humano

Dentro de estas mediciones, existen unos parámetros estipulados teóricamente saludables, que son la frecuencia cardíaca normal y la frecuencia cardíaca máxima.

La frecuencia cardíaca normal se mide cuando la persona esta en reposo. La frecuencia de un adulto sano oscila entre 60 y 100 latidos por minuto.

Durante la realización de ejercicio físico, la frecuencia oscila entre 150 – 120 pulsaciones por minuto, mientras que la frecuencia durante el sueño, puede descender por debajo de 60 contracciones.

Estudios científicos han demostrado que hay una relación entre la frecuencia cardíaca y el riesgo de muerte. De esta manera, cuanto mayor es la frecuencia cardíaca, menores son las expectativas de vida.

Frecuencia cardíaca normal por edades:

EDADES FRECUENCIA
Bebés recién nacidos: 140 ppm
0 a 12 meses 130 ppm
1 a 2 años 110 ppm
2 a 5 años 105 ppm
5 a 10 años 95 ppm
10 a 14 años 85 ppm
14 a 18 años 82 ppm

 

La frecuencia cardíaca también varía en función del sexo

EDADES HOMBRES MUJERES
20 a 30 años 70 – 84 ppm 78 – 94 ppm
30 – 40 años 72 – 84 ppm 80 – 96 ppm
40 – 50 años 74 – 88 ppm 80 – 98 ppm
50 o más 76 – 88 ppm 84 – 102 ppm

 

¿Cómo calcular la frecuencia cardíaca máxima?

La frecuencia cardíaca máxima es un límite de frecuencia teórico que coincide con el máximo de pulsaciones alcanzadas ante un ejercicio físico intenso.

Es la que se mide durante la realización de un ejercicio de esfuerzo. Y corresponde con el límite máximo de pulsaciones que genera esa persona.

Para calcular la frecuencia cardíaca máxima, existe una fórmula proporcionada por los institutos de enfermedades del corazón: 220 – edad de la persona.

 

Frecuencia cardíaca anormal

frecuencia cardiaca anormal

El corazón late de manera rítmica y constante, creando pausas entre los impulsos.

Posee un sistema eléctrico que controla la demanda de latidos que necesita efectuar. Si ese sistema se ve afectado, puede generar un ritmo cardíaco anormal. Dentro de esta irregularidad, hay diferentes patologías:

  • Insuficiencia cardíaca
  • Arritmia
  • Taquicardia
  • Taquicardia ventricular
  • Taquicardia supraventricular
  • Taquicardia nocturna
  • Taquicardia después de comer
  • Bradicardia

A continuación vamos a explicarlas con más detalle:

Insuficiencia cardíaca

Esta insuficiencia se da cuando el corazón no es capaz de bombear la cantidad de sangre suficiente para proporcionársela al resto del organismo.

Existen dos síntomas dentro de esta patología:

  • Disnea, cuando existe una fatiga al respirar
  • Ortopnea, cuando hay dificultad para respirar mientras la persona está tumbada

Los causas más habituales son las enfermedades coronarias, como anginas de pecho o infartos; hipertensión arterial, cuando la presión de las arterias es mayor de lo normal; y otras enfermedades del corazón relacionadas con el miocardio o el pericardio.

Arritmia

Los latidos del corazón se producen de una manera rítmica y de forma sincronizada, a consecuencia de los impulsos eléctricos que recibe.

Una arritmia cardíaca es una alteración o trastorno del ritmo cardíaco.

Cuando el corazón late demasiado deprisa se produce una taquicardia y cuando late demasiado despacio, genera una bradicardia.

Las arritmias pueden pasar inadvertidas o presentar síntomas, como mareos, dolor en el pecho o pérdida de la consciencia, dependiendo del trastorno en sí.

Son causadas por diferentes motivos: porque el impulso eléctrico no se desarrolla adecuadamente, la conducción eléctrica se ve alterada en algún punto de su recorrido, o porque se produce en un lugar equívoco. También puede asociarse a algún desorden estructural del corazón.

Para detectar estos valores, existen diferentes pruebas realizadas por especialistas, como  ecocardiografías, electrocardiogramas y estudios electrofisiológicos. Otro método es mediante el dispositivo Holter. Se trata de un aparato que registra los datos de la actividad eléctrica del corazón durante varias horas. Fue inventado por el físico estadounidense Norman Holter a principios del S. XX. Se utiliza para hacer un registro de la frecuencia cardíaca durante un tiempo extenso, cuando el electrocardiograma es insuficiente para su medición, ya que éste sólo permite registrar el circuito eléctrico cardíaco en un determinado momento.

Taquicardia

La taquicardia conlleva un ritmo excesivamente rápido de los latidos del corazón.

Su frecuencia cardíaca en reposo está por encima de 100 pulsaciones por minuto. Su aparición puede deberse a diversas causas y pueden ser de diferentes tipos.

Taquicardia sinusal o arritmia sinusal es un aumento de la frecuencia cardíaca desarrollada de manera adaptativa, que puede alcanzar 160 pulsaciones por minuto. Se trata de una respuesta normal ante ciertas situaciones como el miedo, el dolor, ansiedad, nerviosismos o después de realizar un entrenamiento intenso. De forma general no necesitan tratamiento, pero en determinadas situaciones sí se debe eliminar la causa que lo provoca.

Según el lugar donde se origina la taquicardia, se diferencian dos tipos:

  • Cuando la taquicardia se origina en los ventrículos, se denomina taquicardia ventricular
  • Cuando se produce en un punto por encima de los ventrículos, se llama taquicardia supraventricular

Taquicardia ventricular

Es la que se genera en las cavidades inferiores del corazón llamados ventrículos.

Consiste en el impedimento de que éstos funcionen de manera eficiente por la aceleración de la frecuencia cardíaca. Puede ser sostenida, cuando su duración es superior a 30 segundos, o no sostenida, cuando dura menos de 30 segundos.

Suelen suceder de manera puntual y durar unos segundos, pero si perduran más tiempo puede poner en peligro la vida y tratarse de una emergencia.

Taquicardia supraventricular

Es la que se genera en un punto por encima de los ventrículos y tiene lugar cuando existen irregularidades en el circuito del corazón.

En este caso no suceden de manera puntual, si no que son persistentes y difíciles de eliminar. Pueden ser provocadas entre otras causas por una enfermedad respiratoria crónica, como la bronquitis o estar relacionadas con la glándula tiroides, como el hipertiroidismo.

Taquicardia nocturna

En condiciones normales, la frecuencia cardíaca de una persona sana, es lenta durante la noche y más rápida durante el día, concretamente va a aumentando de forma progresiva a lo largo del día.

Cuando estamos durmiendo se pueden producir arritmias, que frecuentemente son inofensivas porque tras unos minutos suelen desaparecer. Pero puede ocurrir que además aumente la presión arterial llegando a valores muy altos.

En otros casos puede suceder lo contrario, que la presión arterial disminuya demasiado y el organismo no reciba la sangre que necesita; por ello el corazón intenta bombear más sangre de lo normal para abastecer al cuerpo de la sangre necesaria. Esto puede provocar dificultades respiratorias, dolor en el pecho o mareos.

Estos episodios se pueden repetir cada 10 minutos, primero se acelera el ritmo cardíaco, y luego hay una desaceleración, para luego volver a incrementarse.

Taquicardia después de comer

Cuando comemos, el proceso de la digestión necesita el apoyo del resto del cuerpo, y el corazón tiene que proporcionar más sangre al estómago.

Es un hecho normal e importante, ya que inmediatamente después de comer, la frecuencia cardíaca aumenta para agilizar el proceso de la digestión en la asimilación de alimentos.

A pesar de ello, algunas personas padecen ciertos síntomas más pronunciados después de comer como fatiga y agotamiento, mareos, dolor en el pecho, sudoraciones, dificultades para dormir o respirar y malestar en el estómago.

Es habitual en personas con sobrepeso, durante la recuperación de una persona con trastornos de anorexia, durante la menopausia.

Debemos tener en cuenta que los alimentos ingeridos influyen mucho en la frecuencia cardíaca del corazón, ya que hay sustancias que se digieren mejor que otras.

Bradicardia

Se produce  cuando el ritmo cardíaco es demasiado lento, habitualmente cuando la frecuencia cardíaca es inferior a 60 pulsaciones por minuto. Con ese ritmo, el corazón no puede proporcionar suficiente sangre con el oxígeno correspondiente al cuerpo.

La bradicardia se puede producir por diversas causas: por un error en la formación del impulso eléctrico o en la conducción de esa electricidad; un defecto cardíaco de herencia, obstrucción cardíaca, enfermedades y medicamentos relacionados con el corazón o el proceso de envejecimiento natural.

Puede presentar síntomas similares a la arritmia, o puede ser asintomática.

Para la cura, puede bastar con un tratamiento medicinal o puede llegar a necesitar la implantación de un marcapasos, cuya función es restaurar el ritmo cardíaco normal. Se trata de un circuito eléctrico con una batería que corrige el ritmo cardíaco a través del envío de señales eléctricas. Hoy en día el médico puede controlarlo según las necesidades del paciente.

¿Cómo mantener una frecuencia cardíaca normal?

Es importante practicar ejercicio físico de manera regular. Según estudios científicos, se estipula que 2 semanas de entrenamiento de ejercicios aeróbicos pueden reducir la frecuencia cardíaca en reposo.

Por otro lado existen fármacos y medicamentos que tienen la capacidad de modificar la frecuencia cardíaca, provocando la reducción de la misma, o resolver problemas de insuficiencia cardíaca, cardiopatías inducidas por infartos o anginas de pecho.

Al margen de toda la información expuesta, siempre es de vital importancia acudir a un médico especialista para diagnosticar de forma correcta cualquier alteración o trastorno que se manifieste.


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